6 jul. 2012

Monasterio de Hermo II


Caminando bajo las hayas y después de detenernos boquiabiertos mil veces ante tanta belleza, un claro se abre en el bosque y nos deleita con esta imagen del valle del Narcea en la que prácticamente  la vista alcanza hasta las tierras de Rengos.




También el Pico Caniellas, siempre como referencia, asoma entre las copas de los árboles.





Una vista más despejada del mismo Pico y Sierra.





Y bajo la cumbre, en el fondo del valle, el pueblo que da nombre al hayedo y del que procedemos, Monasterio de Hermo. Se encuentra a 1000 m. de altitud, y nosotros aún subiremos hasta más allá de los 1700, hasta la misma cumbre del cordal de la Sierra de Degaña.





Pronto el hayedo vuelve a cerrarse y volvemos a sentirnos como la Comunidad del Anillo de Tolkien en su viaje.







Pero todo llega a su fin, y a determinada altura, las hayas no pueden sobrevivir y son sustituidas paulatinamente por abedules, rebollos, espinos y piornos. También las pendientes son mayores obligándonos a tomar un respiro de cuando en vez.





Encontramos los primeros canchales testigos de tiempos glaciares pasados...





Y lagunas con el mismo origen...Esta es la laguna de Bachongo, seca en el momento en que la visitamos por ser verano y por su poca profundidad al estar prácticamente colmatada.





Pero aún queda un último esfuerzo para alcanzar la cima de la Sierra  y disfrutar de vistas como esta de Cienfuegos y los Ancares, paso de los osos pardos entre estas tierras de Degaña y Ancares.






Hacia el  otro lado, divisamos el Puerto del Trayecto, el Bigardón de 1939m., y más allá veríamos Valdeprado y las tierras altas del Sil y Somiedo.




Y de frente, la gran mole del Teso Mular y picos asociados a 1884 m. con varios circos glaciares colgados de distintos tamaños y sus glaciares rocosos testigos fósiles de eras más frías. Una vista y un momento alucinante después del esfuerzo...




Pero...hay que regresar y no podemos perdernos si seguimos  a la guía del rebaño...



                                     


De vuelta en el pueblo de Monasterio, aún nos quedaba día para continar subiendo un poco más hasta las fuentes del río Narcea y terminamos la jornada en las brañas de Monasterio de Hermo, disfrutando de la Vega del Narcea donde el río no pasa de riachuelo.




Hacía apenas unos días habían avistado osos pardos aquí mismo y con esa posibilidad soñábamos pero será en otra ocasión pues el día no daba para más y los osos no estaban por la labor de dejarse ver...





Y termino la exposición de nuestra ruta por tierras oseras con dos imágenes para el recuerdo y mi agradecimiento a  Manu y Ana por darnos a conocer este maravilloso lugar y a Carlos por animarme a aceptar la invitación. Aquí empezó todo chicos y a vosotros dedico esta entrada del blog.






Nuestras aventuras continuarán...



3 comentarios:

  1. Con el corazón en un puño Sonia.No recordaba muchas de las fotos que he tenido la suerte de revivir y aunque todas son maravillosas,la del Teso Mular en el alto Sil leones y su imponente bosque me ha traumatizado.
    Seguiremos soñando juntos

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  2. Siempre amigo Manu, siempre, y disfrutando cuando esos sueños se hacen realidad. Me alegro que te haya gustado...¿Para cuándo otra?

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  3. Que buenas fotos y el reportaje, Sonia como se nota que sos una esperta en la materia muchas gracias amiga

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