12 sept. 2012

Pena Rugueira - Corredor de Cienfuegos, la senda del oso pardo.



Esta entrada es de las que necesitan poco texto pues son las imágenes las que se encargan de decirlo todo. Ibias sigue siendo para mí fuente de inspiración y lo será en el futuro pues son muchas sus bellezas destacables. Hoy, quiero resaltar su belleza paisajística y la importancia de su territorio  para uno de los animales que más interés despierta en mí: el oso pardo.  

Sabido es que el oso pardo ocupó antaño territorios que hoy sólo visita esporádicamente pero, desde su cuna asturiana, de vez en cuando se aventura hacia el occidente visitando buena parte de Ibias, A Fonsagrada, Negueira de Muñiz, los Ancares gallegos y leoneses, El Caurel...Cuando se da estos paseos en busca de alimento y ojalá de nuevos asentamientos, lo hace, en muchas ocasiones, por el encadenamiento de sierras que vienen desde Degaña. Las fotografías que a continuación vais a ver son de las sierras por las que el oso pasa a los Ancares leoneses y gallegos desde Ibias, comúnmente llamado el Corredor de Cienfuegos, cuyo puerto del mismo nombre bautiza.
 
En la primera fotografía se ven las sierras de Pandelo y Moreda, el pico Cabreiro a 1943m, la Pena Rugueira con sus inconfundibles Lastras a 1955m. siendo la de mayor altitud de Ibias, y la Sierra de Cienfuegos.
 
 




Aquí vemos una ampliación  de Pena Rugueira y sus Lastras. Temidas por los montañeros y que, evidentemente, hay que salvar por la ladera contraria.






Corredor de Cienfuegos.






Desde Torga divisamos el Miravalles, pico de los Ancares leoneses de 1966 m. de altura. Todo un coloso que admiramos por su belleza los que gustamos de la montaña y que el oso ve en sus paseos.






Desde un poquito más cerca, el Miravalles.






El corredor está visto en las fotografías anteriores pero no puedo sino seguir recreándome en la belleza de las sierras y verlas en más detalle. Como las Peñas de las Tres Hermanas.






Y de nuevo el corredor...



 
 
 
Desde Tormaleo volvemos a divisar las altas cumbres así como la Campa del mismo nombre.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Desde el mismo punto y con el sol de frente observamos el Corredor de Cienfuegos uniéndose con la Sierra de la Corredoira que nos lleva al Miravalles, la del Mingatón  y la de Campuliares...Muchos nombres pero una misma unidad de belleza e importancia.
 
 
 

 
 
 
El Luíña, afluente del Ibias nace como arroyo en este valle de singular belleza con la huella del oso impresa quien sabe en cuantos de sus caminos naturales.
 
 
 
 
 
 
Sólo dos "borrones" o "agujeros negros", nunca mejor dicho, entre tanta belleza. La mina de carbón a cielo abierto de Tormaleo que trajo en su día prosperidad a los pueblos aledaños pero también una cicatriz en estos montes sin cura ni remedio..
 


 
 
Y su hermana pequeña sobre Villares de Arriba que pasa más desapercibida por su menor tamaño.
 
 
 



Mas, seguimos prefiriendo la belleza.






Y nos vamos despidiendo de este paso con una última mirada a la Sierra de Campuliares, al Pico de Cinso, a la aldea de Buso y los maravillosos valles y fragas colgadas sobre ella.




 
 
Y soñando con que, quizá en uno de nuestros paseos por Ibias, el oso comparta nuesto camino...
 
 
 



Hermano oso, un placer seguir tus pasos... ¡Buena suerte!
 
 

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